Entre el Cine y la Política

La Bisagra del Cine funcionará como articulación entre el lenguaje cinematográfico y el discurso político. Intentaremos identificar qué ética y estética maneja cada realizador, para descubrir cuál es su concepción ideológica y cómo la presenta en cada una de sus obras.
Pretenderemos así, que el espectador pueda captar, a través de los aportes críticos publicados en el blog, ese nexo o bisagra entre el arte audiovisual y el mecanismo de difusión política.

viernes, 18 de julio de 2008

Introducción

“Toda mi vida he intentado hacer política por medio del cine, más no del tipo partidaria. Cargar mis imágenes de conciencia, transformación”[1]. En esta primera entrega, el cineasta elegido es Fernando Pino Solanas por ser uno de los principales fundadores del “Cine de Liberación” en la década del '60. Su ópera prima “La Hora de los Hornos” (1968) estableció un cine de denuncia, con neto contenido político, que vino a romper con los marcos estéticos del cine norteamericano y que no buscaba la difusión masiva del film sino la transmisión del contenido mismo.
La particularidad que tiene el ciclo de documentales de Fernando "Pino" Solanas, es la forma de presentación que encierra a sus obras. La forma de ensayo histórico- ideológico dota a cada film de una unidad concreta con un cierre en sí mismo, circular, que hace que la obra se complete como segmento, y a la vez deja las puertas abiertas para la continuidad de nuevos films que profundicen la trama como las secciones de un libro.
El director de la saga comienza a descubrir su historia a medida que la filmación y los hechos avanzan. Con “Memoria del Saqueo” se introduce, en rasgos generales, la problemática Argentina y se describen las causas de un vaciamiento económico, que se hará carne en "La dignidad de los nadies" con un racconto más particular y consecuente reflejado en la presentación de historias mínimas. Entre tanto “Argentina latente”, engloba el contexto de sus antecesoras y se descubre como un trabajo cinematográfico pensado en vistas a la futura reconstrucción del país.
“Trabajar con elementos tan heterogéneos como los que se tienen en un documental histórico, exige contraponerle constantes de continuidad que le den unidad estilística” [2], reflexiona el autor. En este caso, la unión se da no sólo de manera consecuente y cronológica según la vinculación de los hechos, sino también a partir de rasgos estéticos de diseño que prevalecen en los tres trabajos. En primer lugar, el contenido mismo de las obras se forma con material de archivo, panorámicas de los escenarios a los que se hace alusión y entrevistas a los implicados. Luego ese contenido se ordena en partes que no superan los quince capítulos y en cada uno de ellos prevalecen placas que destacan reflexiones, citas o fechas.
Otra constante es el relato en off narrado por el mismo autor, que si bien puede resultar un recurso excesivo desde el punto de vista estético, refuerza su compromiso con la obra y la personaliza. Finalmente la música a cargo de Gerardo Gandini actúa como elemento fusionador y mantiene una percepción similar de los temas y secuencias que se transmiten.
A pesar que los films evocan acontecimientos conocidos y cercanos, es la originalidad del material de archivo, la exclusividad de muchos de sus testimonios y su posterior montaje; los que crean un efecto revelador que resignifica la vivencia de esos acontecimientos tan contemporáneos.


[1] Entrevista realizada por Juan José Olivares. En: http://www.jornada.unam.mx/2008/03/13/index.php?section=espectaculos&article=a12n1esp
[2] Reportaje a Fernando Pino Solanas”, CHC (Cómo hacer cine). En: http://www.comohacercine.com/articulo.php?id_art=1111&id_cat=2

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Crítica "Memoria del saqueo"

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