Entre el Cine y la Política

La Bisagra del Cine funcionará como articulación entre el lenguaje cinematográfico y el discurso político. Intentaremos identificar qué ética y estética maneja cada realizador, para descubrir cuál es su concepción ideológica y cómo la presenta en cada una de sus obras.
Pretenderemos así, que el espectador pueda captar, a través de los aportes críticos publicados en el blog, ese nexo o bisagra entre el arte audiovisual y el mecanismo de difusión política.

viernes, 18 de julio de 2008

Editorial

La Argentina fue víctima de innumerables decisiones políticas erróneas tomadas por gobiernos tanto democráticos como de-factos. Las consecuencias directas de esas medidas, llevadas a cabo años atrás, son el reflejo del país que tenemos hoy. Innumerables son las obras que se han realizado desde los medios de comunicación para analizar esta problemática.
Desde la última dictadura militar hasta la caída del gobierno de Fernando De la Rúa, periodistas, cineastas, escritores y documentalistas, se han propuesto comprender cada uno de estos períodos por la importancia que merecen. Si bien hay tantas visiones como autores que hablan del tema, La Bisagra se enfocará en la mirada de algunos directores de cine y la postura ideológica que tienen respecto a este período histórico. Analizaremos entonces, una problemática en particular del contexto argentino según la mirada de distintos cienastas en entregas que se actualizarán cada quince días.
Hoy es el turno del cine de Fernando “Pino” Solanas: tomaremos sus saga de documentales "Memoria del saqueo", "La dignididad de los nadies" y "Argentina Latente", e indagaremos cómo el realizador construye la problemática del desempleo a lo largo de estas tres obras.
Lo que pretendemos analizar es cómo este controversial director, productor y político, aborda una problemática tan compleja como la desocupación y qué concepto ético y estético construye de la misma. Para “Pino” Solanas ¿fueron períodos como la última dictadura militar y el gobierno de Carlos Menem los que incentivaron a que en la actualidad haya de ocho a once millones de pobres? ¿Serán las políticas neoliberales que resquebrajaron al Estado Argentino las detonantes del desempleo actual? ¿Qué concepto de desempleo maneja? ¿Cuál cree que es la responsabilidad que le corresponde al Gobierno y a la sociedad? ¿Qué recorrido histórico realiza para reforzar su postura? ¿Qué hechos contextuales destaca como fundamentales para explicar el origen y crecimiento del desempleo?
La Bisagra intentará responder a estos y otros interrogantes. El Cine Argentino es Historia. Los documentales de “Pino” son sólo una parte y una visión de ésta. Ingresá y conocé cómo piensa.
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Sumario
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Introducción
Crítica "Memoria del saqueo"
Crítica "La dignidad de los nadies"
Crítica "Argentina Latente"
Ensayo crítico: trayectoria
Crítica de críticas

Introducción

“Toda mi vida he intentado hacer política por medio del cine, más no del tipo partidaria. Cargar mis imágenes de conciencia, transformación”[1]. En esta primera entrega, el cineasta elegido es Fernando Pino Solanas por ser uno de los principales fundadores del “Cine de Liberación” en la década del '60. Su ópera prima “La Hora de los Hornos” (1968) estableció un cine de denuncia, con neto contenido político, que vino a romper con los marcos estéticos del cine norteamericano y que no buscaba la difusión masiva del film sino la transmisión del contenido mismo.
La particularidad que tiene el ciclo de documentales de Fernando "Pino" Solanas, es la forma de presentación que encierra a sus obras. La forma de ensayo histórico- ideológico dota a cada film de una unidad concreta con un cierre en sí mismo, circular, que hace que la obra se complete como segmento, y a la vez deja las puertas abiertas para la continuidad de nuevos films que profundicen la trama como las secciones de un libro.
El director de la saga comienza a descubrir su historia a medida que la filmación y los hechos avanzan. Con “Memoria del Saqueo” se introduce, en rasgos generales, la problemática Argentina y se describen las causas de un vaciamiento económico, que se hará carne en "La dignidad de los nadies" con un racconto más particular y consecuente reflejado en la presentación de historias mínimas. Entre tanto “Argentina latente”, engloba el contexto de sus antecesoras y se descubre como un trabajo cinematográfico pensado en vistas a la futura reconstrucción del país.
“Trabajar con elementos tan heterogéneos como los que se tienen en un documental histórico, exige contraponerle constantes de continuidad que le den unidad estilística” [2], reflexiona el autor. En este caso, la unión se da no sólo de manera consecuente y cronológica según la vinculación de los hechos, sino también a partir de rasgos estéticos de diseño que prevalecen en los tres trabajos. En primer lugar, el contenido mismo de las obras se forma con material de archivo, panorámicas de los escenarios a los que se hace alusión y entrevistas a los implicados. Luego ese contenido se ordena en partes que no superan los quince capítulos y en cada uno de ellos prevalecen placas que destacan reflexiones, citas o fechas.
Otra constante es el relato en off narrado por el mismo autor, que si bien puede resultar un recurso excesivo desde el punto de vista estético, refuerza su compromiso con la obra y la personaliza. Finalmente la música a cargo de Gerardo Gandini actúa como elemento fusionador y mantiene una percepción similar de los temas y secuencias que se transmiten.
A pesar que los films evocan acontecimientos conocidos y cercanos, es la originalidad del material de archivo, la exclusividad de muchos de sus testimonios y su posterior montaje; los que crean un efecto revelador que resignifica la vivencia de esos acontecimientos tan contemporáneos.


[1] Entrevista realizada por Juan José Olivares. En: http://www.jornada.unam.mx/2008/03/13/index.php?section=espectaculos&article=a12n1esp
[2] Reportaje a Fernando Pino Solanas”, CHC (Cómo hacer cine). En: http://www.comohacercine.com/articulo.php?id_art=1111&id_cat=2

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Crítica "Memoria del saqueo"

Crítica "Memoria del saqueo"

Solanas: director y leitmotiv
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El eco del viento y la pantalla en negro se disipan y, en una transición casi imperceptible, los violines de la música compuesta por Gerardo Gandini dan comienzo al relato. Como si alguien levantara la mirada y girara en círculos lentamente, una secuencia en contrapicada descubre imponentes edificios que copan los resquicios de luminosidad, en un cielo que atardece. Sin aviso y en cuestión de segundos, la imagen se interrumpe: ahora una niña sentada en el suelo, rodea con sus pies descalzos un plato de comida. Con no más de cuatro años de edad la pequeña se da vuelta hacia la cámara y sonríe. El primer plano se acerca y enfoca por completo su rostro para luego volver a los edificios metros arriba.
Así comienza “Memoria del saqueo”, el primer largometraje de Fernando "Pino" Solanas que inicia, en el 2004, un ciclo de cinco documentales que narran el contexto social, económico y político de la Argentina en la última década.
“¿Qué había pasado en la Argentina? ¿Cómo era posible que en una tierra tan rica se sufriera tanta hambre?”, ya en el comienzo, aparece la tesis central que guía su película, Solanas le pregunta al espectador y se responde en voz alta: “El país había sido devastado por un nuevo tipo de agresión. Ejecutada en paz y democracia una violencia cotidiana y silenciosa dejaba más víctimas sociales, más emigrados y muertos que los terrorismos de Estado y la Guerra de Malvinas”.
Lo que el director cuestiona en el film, como lo hizo en las manifestaciones de las que participó, es la lógica misma de la globalización, el modelo neoliberal inaugurado por la dictadura y seguido por los gobiernos democráticos de Carlos Ménem y Fernando De la Rúa. Así, en líneas generales, el argumento da cuenta de los hechos que derivaron en la crisis argentina del 2001 y retrata cronológicamente los consecuentes problemas nacionales y cotidianos.
”El film está concebido como un viaje, un permanente deambular por la realidad del país”1, “es mi manera de contribuir a la tarea plural de una refundación democrática de la Argentina y al debate que en el mundo se desarrolla frente a la globalización deshumanizada, con la certeza de que "otro mundo es posible"2, resume su realizador. En este sentido, la representación simbólica de la realidad que hace Pino Solanas si bien se basa en acontecimientos objetivos con investigaciones de profesionales como Alcira Argumedo, está construida ética y estéticamente desde su subjetividad política con una intencionalidad aparente.
Pino evidencia su postura con el uso de imágenes naturales y elocuentes como dos cartoneros pasando junto a camión de recaudación estacionado frente a un banco, o sino con la compaginación de tomas individuales: al recorrido por estantes repletos de legajos encajonados, le sigue un Congreso vacío para culminar con la toma de un niño en un basural haciendo un doble “fuck you” que va directo a la cámara.

Amo y señor

Lo que sucede en “Memoria del saqueo” es que la participación de Solanas va más allá de la influencia que le toca como guionista, director y realizador del documental. En este caso, es su figura la que aparece como el testimonio central que ordena el resto del material y que sirve a los fines de explicar y reforzar su propia hipótesis de trabajo. “Mi memoria del saqueo se fue gestando, sin darme cuenta, en aquellos días posteriores al 20 de diciembre del 2001. Yo fui uno de los tantos miles de argentinos que al ver la represión feroz que se había desatado en Plaza de Mayo, me largué a participar de estos acontecimientos. Fui con mis hijos y por supuesto con la cámara, sin saber que esos hechos iban a estar en la génesis de lo que fue luego `Memoria del saqueo´”3, explica el autor.
La participación activa y real que tuvo en los acontecimientos que narra, quizás sea uno de los motivos que lo llevan a mostrarse directamente en su película no sólo incluyéndose como parte del pueblo argentino que defiende, sino también como relator de la voz en off e incluso como personaje dentro de las mismas imágenes. En este sentido, el film representa además de un trabajo explicativo que acerca al espectador la magnitud de esos acontecimientos, una forma extensiva de participación y protesta propia del autor.
“Otras voces opositoras al despojo de la petrolera fueron amenazadas o agredidas. En mayo del ´91 por ratificar ante la justicia las denuncias contra Menem y el remate de YPF, fui víctima de un atentado con seis tiros en las piernas”, narra el director en el largometraje. Mostrar imágenes suyas dentro de una ambulancia y caminando con muletas para seguir con un material de archivo donde él hacía declaraciones públicas en los medios en contra del gobierno, sirven como un testimonio (propio) más que se suma para reforzar su postura.
La presencia de Solanas emerge incluso en lo más básico, como es la forma de registro. Cadenciosa y objetiva, las tomas gran angulares de la steady-cam al hombro de Alejandro Hortigueira recorren los vacíos espacios de poder. Se trata de pasillos con alfombras rojas, salones suntuosos decorados con arañas, estatuillas y amplios escritorios de roble, pertenecientes a bancos, al Ministerio de economía, la Casa Rosada, el Congreso y la Corte Suprema de Justicia.
Irónica forma de mostrar la indiferencia y el letargo que subyace en la formalidad de las instituciones, frente el caos social tomado por la cámara digital de Solanas que, pequeña y subjetiva, se inmiscuye en la intimidad de los hechos y la gente. El director está constantemente dentro del documental formando parte de los momentos que filma, captando los climas de mayor tensión unas veces y la humanidad de las personas otras. Con esta forma de registro, las cámaras como extensión de su pensamiento, refuerzan la distancia entre los dos bandos, Mafiocracia y pueblo, que Pino contrapone en el film.

Realidad y romanticismo


A pesar de que “Memoria del Saqueo”, es un film que hace protagónicos sobre todo el reclamo y la lucha de un amplio sector de la sociedad argentina, menciona también al desempleo como sinónimo de pobreza para ratificar la visión negativa del modelo neoliberal. Si bien “La dignidad de los nadies”, como segundo documental del ciclo, ahonda fundamentalmente en esta problemática, aquí también el desempleo es reconstruido, en términos generales, con sus más graves ejemplos.
El desempleado en la representación de Solanas se identifica mayormente con los hombres que se encuentran por debajo de la línea de pobreza, y que como indigentes no cuentan con ingresos suficientes para alimentarse y muchos de ellos ni siquiera tienen hogar. Así, el concepto de desempleo en este film, se vincula a tres ideas principales: exclusión, hambre y muerte.
El modo en que se desenvuelve el argumento aduce esta situación de privación e impotencia como un factor generado por la falta de oportunidades, no de actitud o destreza. La idea en cuestión se refuerza con la connotación del título, el "saqueo" concebido como la acción de apoderarse de algo que no es propio, y coloca en una situación de indefensión a quienes lo padecen. Esto se hace evidente con las tomas, en un primerísimo primer plano, de un niño entubado por desnutrición en un hospital público y de un velorio, también de un menor, con el féretro abierto y sus padres llorándolo rodeados de flores y santos.
Si bien este recurso es cuestionable desde el punto de vista moral, aquí Solanas recurre a una las estrategias de la televisión actual como si tuviera la intención de despertar la acción y reflexión en el espectador común, que a pesar de estar al tanto de la penosa situación argentina, difícilmente presencie estas imágenes en su vida diaria.
Pino es quien trae a la memoria los saqueos y señala a quienes fueran los responsables. La dirigencia política y los poderosos grupos económicos, incluidos los organismos financieros internacionales, están consignados dentro de lo que el autor denomina “Mafiocracia”. En este punto, llama la atención la ausencia de entrevistas a los personajes que cuestiona.
La diferenciación entre lo correcto y lo incorrecto, según de quién se trate, por momentos recae en la idealización o demonización de los testimonios. La combinación de elementos en ambientes desnaturalizados junto con la exaltación de algunos de sus rasgos, hace que se pierda el protagonismo de los hechos reales en momentos en que prevalece la ficcionalización del relato, a la que se recurre fundamentalmente cuando se hace referencia a algún hecho o personaje oscuro. Los truenos y relámpagos seguidos por la bandada de cuervos dentro de la Corte Suprema de Justicia son algunos de los ejemplos.

“Primera victoria argentina contra la globalización”

Con el último de los subtítulos, comienza el fin de la película y se inaugura el ciclo de documentales de Fernando Pino Solanas. “Al terminar esta memoria quizás quede el sentimiento que la realidad no puede cambiarse (…) pero la realidad fue distinta, ni la dictadura, ni Menem, ni De la Rúa consolidaron sus proyectos. El modelo neoliberal terminó en una hecatombe. Sus responsables no pudieron vender todo lo que deseaban. Se los impidió otra historia: la de miles de luchas y movilizaciones de resistencia del movimiento social desarrollado durante la década”, la frase final del director termina por cerrar su punto de vista, explícito y sin tintes medios, contado desde los intereses del pueblo argentino.
En los últimos minutos, el climax se eleva. Mientras la pueblada autoconvocada en diciembre de 2001 lucha contra la represión policial, “Así está la cosa” del grupo de hip hop “Acitud María Marta” comienza a sonar: “en este plan siniestro configurado para fines apocalípticos ser insensibles es el requisito para nuestro exterminio, pero qué nos pasa que no nos despertamos, vamos”.
Así el ambiente emocional creado antes por la música instrumental de Gandini se vuelve más activo. A la renuncia de De la Rúa y su huída en el helicóptero presidencial comienza el clima carnavalesco y festivo de un verano caliente. En la última toma el pueblo baila, aplaude y sostiene la bandera de cuatrocientos metros que, desfiló frente al Congreso el 20 de septiembre del ´91 en la Marcha por la Soberanía, y que fue una iniciativa del propio Solanas.
De este modo culmina el broche final de la obra que termina por certificar, sea de manera directa o indirecta, la relevancia que cobra la figura de Pino presente a lo largo de todo el film. Así el cineasta no sólo se encarga de reflejar los motivos que se buscan representar en la obra en tanto director y realizador, sino que concentra en su propia persona el leitmotiv de Memoria.

Por Ariela Chelotti

1 Reportaje a Fernando Pino Solanas”, CHC (Cómo hacer cine). En: http://www.comohacercine.com/articulo.php?id_art=1111&id_cat=2

2 Fernando Pino Solanas, “Memoria del Saqueo 2004”, Página oficial, “Carta a los espectadores”. En: http://www.pinosolanas.com/memoria_info.htm

3 Pino Solanas, “Memoria contra el olvido”. En: http://www.encuentro.gov.ar/MiniSite.aspx?id=76
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Crítica "La dignidad de los nadies"

De significaciones, luchas e ilusiones

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Fernando Solanas tomó a la Argentina, como punto de partida e hilo conductor de todas sus producciones audiovisuales. Más específicamente, la sometió a análisis bajo la lente de su cámara testigo, y la ferocidad de sus palabras. En su ciclo de documentales, expone una realidad que, filtrada por sus ideales y su orientación política, nos llega como un racconto de la debacle argentina, producto de las malas decisiones y las políticas económicas fallidas. Una visión crítica de la sociedad con atisbos de panfleto político, y alternativas para la reconstrucción de la nación.
“La dignidad de los nadies”, el segundo film de la saga, retrata la cara oculta de la crisis social y económica que abrazó al pueblo en el primer escalón del siglo XXI; la desocupación y la pobreza se afianzaron, como moneda corriente. Los “nadies” son todos, y nadie particular, son historias de hombres y mujeres que encontraron el coraje en la resistencia social. Historias de luchadores muchas veces despreciados, que enarbolaron la bandera con orgullo, defendieron sus derechos y crearon alternativas para paliar la falta de sus necesidades más básicas.
La película empieza con un montaje de varios planos, algunos chicos jugando a la pelota alegremente, mujeres que caminan con bebés en brazos, hombres que parecen mirarnos acusando, grafittis y panorámicas de un barrio humilde, acompañadas de esos tangos tan característicos que le dan emoción y fuerza al relato, que atrapan la atención. Luego viene un rápido conteo de aquellos casi quince días de diciembre del 2001, donde se da toda la situación que retrata en el primer rodaje de la saga, “Memoria de un saqueo”; una suerte de recopilación de la historia argentina hasta la caída del gobierno de De La Rúa, que documenta datos y cifras, y logra sentar una clara postura política, un discurso de reclamo y culpas. Ese frenético conteo nos vuelve a situar en el contexto, para después abrir el campo a aquellos olvidados de siempre y a sus recuerdos de esos tiempos, a la cuestión social y no tanto política de la crisis; a los todos, nadies, algunos, pocos y muchos que intentaron desde su lugar, levantarse y seguir, reconstruir los pedazos de una sociedad quebrada. Porque ese mensaje deja la película; la apuesta por volver a creer y la convicción de ser capaces de modificar los cimientos.
Un hombre baleado el 20 de diciembre en Plaza de Mayo, el maestro de escuela que lo asiste, dos colaboradoras del Hospital Posadas, que relatan la imposibilidad de cubrir las demandas de la gente como consecuencia de la falta de presupuesto e insumos. Fábricas recuperadas por obreros que no cedieron a las intimaciones, un grupo de mujeres rurales que se organizan para impedir remates de tierras, piqueteros en la ruta y un emotivo, pero chocante, recuerdo a las memorias de Maximiliano Kostecki y Darío Santillán. Chocante porque está presentado para crear emoción, porque la cámara en mano se mete dentro de sus funerales, en la intimidad de sus familiares, casi como si estuviésemos parados frente al cuerpo de Darío y siguiésemos la trayectoria de su mano, sostenida fuertemente por su novia.
Pino Solanas vuelve a involucrar su voz en ésta segunda película, pero de diferente manera. Utiliza pequeñas coplitas rimadas para presentar a los diferentes personajes, pero más allá de eso, no vuelve a tomar el relato de todo el film mediante su voz; sino que la cede a aquellos que no la tienen frente a los medios. No acusa, es más emocional y melancólica que su antecesora, representa la bajada social de aquella construcción política y cifras apabulladoras que nos presenta primero.
Forma parte de su estética, el constante juego con los planos y sus significaciones, la fuerte carga de icono y construcción, otra manera de reflejar su ética, sus conceptos e ideas, de una manera potencialmente atractiva para el espectador, que enriquece el relato y proporciona soporte a los testimonios. Entonces ahí lo vemos, los planos que toman a los edificios desde abajo, que los resaltan como gigantes del poder e inamovibles. Con violines de fondo, que parecen resaltar la ironía.
Como contraparte aparecen aquellos otros planos que establecen una horizontalidad con el espectador y el entrevistado, una interacción mayor. Cámara en mano nuevamente, testigo de la escena, que permite lograr y transmitir una mayor intimidad, implantar una relación necesaria entre entrevistador y entrevistado, un vínculo que interactúa con el público, hasta hacernos creer que estamos ahí, que los nadies nos hablan y nos miran a nosotros. Los planos se ponen a la altura de los hombres y mujeres, reflejándolos como iguales que hablan de su lucha.
Además, el hecho de que sea Fernando Solanas el interlocutor, y que incluso se escuche su voz preguntando, nos da la pauta de su compromiso con el documental, de las cuestiones estéticas de las que echa mano para llegar más profundamente en el imaginario social. La cámara elabora su discurso reemplazando a su voz, actúa como una extensión de su pensamiento.
Quizá tampoco serían necesarias demasiadas aclaraciones; las imágenes hablan por sí mismas, transpiran verdad y riqueza de testimonio documental; la música nos lleva a diferentes climas, emotivos y de impotencia; los silencios son elocuentes, crean expectativa, dejan tiempo para asimilar la idea anterior y la asientan.
Las críticas probables recaen en la falta de pluralidad de voces, a pesar de la cantidad de testimonios recavados, siempre están de un mismo lado de la línea. Todas las declaraciones terminan reforzando su fin último, que es el de la reconstrucción de la historia de aquellos marginados que supieron evitar remates, crear un fondo de medicamentos y cocinar para 300 personas por día, con sólo tres cebollas. Y la única voz crítica al modelo de protesta que se filtra, fue la de una señora que indignada, se quejaba de los vasitos de jugo que repartían a los piqueteros marchantes, a los que repudió. De todas maneras, aún así ésta declaración sirve a su documental, porque incluso refuerza la visión de Solanas al presentar a una mujer enojada, que parece hablar sin pensar y totalmente iracunda, como modelo “de contra”.
Finalmente la película nos transporta a abril del 2004, cuando en una especie de epílogo nos muestra la situación de esas pequeñas historias; de los padres que finalmente logran enviar a sus hijos al colegio, del maestro que continúa con su comedor, de la novia de Darío que aún lo llora, del motoquero baleado, que formó una familia. Y comienza con un plano abierto, que luego cierra en las caras de cada uno de ellos, transportando el sentimiento afuera de la pantalla.
“La dignidad de los nadies” no recae nuevamente en culpas, muestra historias de valía, de lucha y solidaridad. No muestra cuestiones políticas, sino sus consecuencias y las vivencias de una población indigente, que se organizó para sobrevivir. Es el cuento de una época, el mosaico de un país y la esperanza instalada, la apuesta a creer en una futura reactivación de la nación. Un basta proclamado a los gritos por el pueblo, una sublevación contra el desempleo y el hambre.

Por Florencia Calabrese
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Crítica "Argentina Latente"

La riqueza de la esperanza

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“Argentina Latente” es la tercera entrega de una serie de documentales que Fernando Solanas inició con “Memoria del saqueo”, “La dignidad de los Nadies”, y que continuará con “Los hombres que están solos y esperan” y “La Tierra Sublevada”. En este film el realizador intenta demostrar que después de tanta ruina, de tanto daño y de tanto sufrimiento, existen jóvenes, científicos y trabajadores que están dispuestos a recuperar la Argentina Latente.
El documental resalta la lucha de buena parte de los argentinos contra las situaciones adversas que produjeron las políticas neoliberales. En algunas secuencias hay imágenes de dolor y de pobreza, pero Solanas no deja que el espectador caiga en la desazón. Con su simpleza al entrevistar y con una voz cadenciosa apunta que todavía tenemos la capacidad de cambiar el rumbo de nuestro país.
Solanas es un director que siempre tuvo cercanía con el ámbito político. Pertenece a una generación de cineastas que integraron el llamado “Cine de Liberación” en la década del ’60, un cine de autor y muy comprometido socialmente.
No obstante, Pino no tiene un tono tan combativo como el que supo exhibir en “La Hora de los Hornos” (documental de 1968 muy influenciado por el contexto social que se vivía en América Latina y que se proyectaba clandestinamente en centros de lucha). Es probable que ahora intente mostrar un nuevo marco de enfrentamiento ante el dominio extranjero y las crisis económico-financieras que padece la Argentina.
En esta obra intenta tener un tono más esperanzador que en los anteriores films y trata de plasmar la idea de que “sí se puede”. Además, vale aclarar que ”Argentina Latente” se estrenó en mayo de 2007, un año electoral que lo tuvo como candidato a l presidencia en la lista del espacio Proyecto Sur1.
Pero lo antedicho no quita que “Argentina Latente” sea una obra muy bien lograda, que rinda homenaje a la Argentina que pudo ser y que intenta creer que nuestro país se reavivará. Más que nada Solanas les dedica este film a todos los trabajadores anónimos que sufrieron las feroces políticas neoliberales, la desocupación, la desesperanza y que pese a todo construyen sus sueños cada día.
Pino advierte que hay gente que lucha contra el olvido; denuncia que nuestros recursos naturales están siendo explotados por empresas trasnacionales; y se pregunta por qué el 30% de nuestra población es pobre si producimos alimentos para 300 millones de personas (la estimación de habitantes de argentina es de 39,7 millones de habitantes según el último censo de 2001)2.

Palpitando el País

El título del film indica que algo está latiendo hace tiempo, en constante ebullición y busca salir al sol. Pareciera que hay algo que estallará y descargará su potencial. Ese algo es la Argentina, Solanas expone que este país está a punto de renacer y que tiene todas condiciones para lograrlo.
La estructura del guión va de a poco reforzando las expectativas esperanzadoras que propone el film. La película comienza y termina con una galería de paisajes tomados desde un helicóptero que recorre la superficie argentina. Mientras pasan imágenes de llanuras, mesetas, bosques y cordilleras; yacimientos petrolíferos, costas y selvas tropicales, de fondo se oye la voz en off de Pino y las notas de un bandoneón que irradia nostalgia. El director nos habla pausadamente y aclara que es esa la riqueza que vale: la de nuestra tierra.
Solanas intenta abrir los ojos del público, y mejor aun, de todos los argentinos. Utiliza esas placas negras características que armaban los ejes narrativos de la imprescindible “La Hora de los Hornos” o de “Memoria del Saqueo”. Dichas placas advierten que se hablará del “Astillero Río Santiago”, de “La Reactivación” de una fábrica recuperada por obreros; del poderío “Aeroespacial y Cohetería” que tiene la aeronáutica argentina; o de la “Educación Universitaria” que en los años del neoliberalismo se convirtió en un apéndice del mercado; entre otros títulos.
Las cámaras de Solanas deambulan por espacios cerrados o verdes. El realizador juega con los movimientos de travelling, se introduce en fábricas, centros estudiantiles o laboratorios, acumulando testimonios de ciudadanos, especialistas en ciencias, técnicos u obreros.
Pino logra que los testimonios con los obreros o los profesionales parezcan charlas cotidianas. Pregunta desde un fuera de campo y muy poco es lo que se lo ve frente a cámara. Sus entrevistados charlan como si se olvidaran que están siendo filmados, y por momentos parecen hablar directamente con el espectador. En estas charlas el director hará destacar los puntos elementales de su documental: pelear contra el olvido, recalcar las consecuencias de las políticas neoliberales y demostrar que existe gente preparada para recuperar el país que supimos tener.
Uno de los momentos más emotivos del film ocurre cuando el director dialoga con trabajadores del Astillero Río Santiago, uno de los más grandes del continente donde se han construido y se construyen barcos de 60.000 toneladas, motores y turbinas. A medida que la entrevista avanza, el espectador se da cuenta que ese lugar cuenta con 70 “compañeros” desaparecidos durante la última dictadura y que existió una fuerte lucha de los trabajadores contra la privatizaciones del menemismo, el desempleo y la represión policial.
Como último recorrido, en “Argentina Latente” advierte sobre el deterioro del sistema educativo desde la época del proceso militar hasta estos tiempos, pero intenta demostrar una vez más que hay posibilidades para mejorar la educación. Solanas conversa con maestros de escuelas primarias y con profesores universitarios. La película pendula entre dos situaciones: la de la congoja por el presente y la de la confianza en el porvenir.
Esto mismo ocurre con la música. En muchos momentos el tango es el que trabaja como acompañante sonoro de las imágenes y en otros se puede escuchar alguna milonga casi tímida. Puede decirse que estos emparentados géneros musicales le imprimen aspectos significativos al film. El tango es el que transmite melancolía y añoranza por los tiempos pasados. Mientras que la milonga es la banda de sonido de la recuperación, ya que con su armonía parece acompañar la puesta en marcha de la Argentina.

Mañana es Mejor

Pese a los testimonios crudos de los entrevistados, “Argentina latente” es un film atrayente y revelador. El director sabe como no quitarle las ilusiones al público. Por ello, el documental realiza un recorrido que lleva al espectador hacia el descubrimiento de las virtudes creativas y científicas de una Argentina profunda que “no se deja someter”.
Tal es así que hacia el final del film Solanas regala una metáfora muy interesante y que concluye la obra de un modo inteligente. Un plano general nos indica que la Fragata ”Libertad” (que había estado en recuperación en el astillero Río Santiago) está a punto de partir hacia algún destino y que mucha gente fue a despedir a los tripulantes. Pino relata que la embarcación “navegará por los ríos y los mares sembrando libertad”. Es decir, utiliza este suceso como símbolo de una Argentina que de a poco se irá reconstruyendo, que pronto superará sus debilidades y que en un futuro no muy lejano “comenzará a crear su destino”3.


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Ensayo crítico: trayectoria

Ensayo crítico: trayectoria

Del Cine de Liberación al Cine de Enseñanza
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Los años pasan: las personas cambian y sus ideas evolucionan (o involucionan). Pero siempre mantienen una ideología, con mayor o menor fidelidad, con más o menos matices. En los directores de cine este proceso es más palpable ya que se puede observar, recorriendo y desmenuzando cada una de sus obras, qué ética y estética manejaron en su trayectoria. ¿Hay una línea bien marcada en un hombre que ha pasado las últimas cuatro décadas de su vida analizando, en un cine políticamente comprometido, la historia general de un país con los vaivenes que eso supone?
Fernando Ezequiel Solanas nació en Olivos en 1936 y se formó políticamente junto a hombres como Raúl Scalabrini Ortíz, Arturo Jauretche y Juan José Hernández Arregui. Fue amenazado por la Triple A y baleado con seis tiros en las piernas por un pistolero luego de acusar, al por entonces presidente Menem, de estar al frente de una “banda de delincuentes que está saqueando el patrimonio público”. Ejerció el cargo de Diputado de la Nación y se postuló para presidente en el 2007 por el Partido Socialista Auténtico cosechando el 1,60 por ciento de los sufragios. “Analizo y doy mi punto de vista, por eso lo firmo. He tratado de mantener coherencia y compromiso en mis cintas, pese al exilio, a la persecución…”1, sostiene.
Hoy Pino Solanas tiene 72 años y más de una de docena de producciones en su haber. Luego de realizar algunos cortometrajes, en 1968 crea, junto a Octavio Getino, su ópera prima: La hora de los hornos. Es bien sabido que las primeras obras de los directores definen de modo contundente la línea ética y estética que desarrollará a lo largo de su carrera artística, pero en este caso ¿qué significó este film cumbre en el cine en Pino? ¿Cómo influyó en sus obras posteriores La hora de hornos? ¿Qué modificó, qué descartó y qué mantuvo?
La hora... es una trilogía documental que habla sobre el neocolonialismo, la violencia en el país y la necesaria liberación de América Latina. Lo más innovador no sólo fue que se realizó en 16 mm, sino que se filmó clandestinamente durante la dictadura de Onganía.
En una entrevista Pino aseguró: “La Hora de los Hornos fue un ensayo, un cine de investigación que tenía como objetivo exponer un tema, como lo hace un ensayo sociológico, económico o político, que plantea un tema y lo analiza2". La hora... pretendía ser una misión política y vaya si lo fue.

Actos de liberación a toda hora

El film marcó un verdadero cine de protesta, de denuncia, e impulsó a Solanas a fundar el grupo Cine de Liberación junto a Getino, Gerardo Vallejo y Edgardo Pallero en 1969. Produjo una revolución intelectual y estética en el cine argentino, no sólo por el compromiso político, sino por el divorcio que estableció con los esquemas estéticos heredados del cine norteamericano.
Los jóvenes fundadores de este movimiento combativo y reflexivo realizaron un manifiesto titulado "Hacia un tercer cine", que analizaba las nuevas relaciones entre cine y política con claros objetivos de contrainformación, toma de conciencia y cambio social, luchando incesantemente por la integración latinoamericana y la independencia económica. Alfredo Marino, especialista en cine, destacó sobre el movimiento: “tanto en los años ‘60 como en la actualidad, la característica es la de la carencia y de eso se hizo oportunamente una estética. Alejarse de la perfección del cine de Hollywood, al mismo tiempo de ser una obligación es una necesidad para poder expresarse libremente3".
En 1975 Solanas realiza Los Hijos de Fierro, el primer largometraje de ficción que lo marcó profundamente: Julio Troxler, uno de sus actores que interpretaba al Hijo Mayor, fue secuestrado y asesinado. Ante este acontecimiento y la llegada de la dictadura, Pino decide irse del país.
Se establece en Francia, donde realiza en 1980, el documental La mirada de los otros. El film que significó para Solanas “una de las experiencias más ricas de mi vida y una de las que más me confrontó con el dolor”4 reúne veinte confesiones reveladoras sobre la vida cotidiana de diferentes discapacitados. Pino reduce al máximo su participación en el film, integra la cámara y utiliza un lenguaje despojado, con imágenes en primeros y medios planos de los personajes.
Con el regreso de la democracia vuelve a Buenos Aires y ya sin censura trabaja en un cine para público masivo. En 1985, realiza la ficción El Exilio de Gardel una obra optimista, influenciada probablemente, por el fervor que le supuso la vuelta al país.
Tres años después produce Sur y en 1992 dirige la ficción El viaje, una película que cuenta la odisea de un adolescente llamado Martín que realiza un viaje en bicicleta desde Ushuaia hasta Oaxaca (México) en busca de su padre. Sur y El viaje fueron un punto de inflexión en la perspectiva cinematográfica de Solanas: luego de estos dos films, su obra deja a un lado la utopía, la ensoñación y la ficción para volverse más cruda y real. Para esas alturas ya había decidido que su trabajo comenzaría a describir la corrupción del país llevada a cabo por la administración de Menem.
Miguel Frías le preguntó en una entrevista qué estética manejó en los noventa a lo que el director respondió: “busqué elementos que expresaran lo peculiar argentino. Y llegué a lo grotético: un patetismo que mezcla el grotesco, la tragedia, la sátira. El final de De la Rúa y la vuelta de Menem son grotéticas. Además, llegué al humor cínico, tan argentino”5.

El fin de la ficción

En el 2002, Solanas empezó a trabajar en Afrodita, el sabor del amor, una ficción que tenía como protagonista a Cecilia Roth pero la obra quedó inconclusa: el Cacerolazo del 19 reavivó el germen del aquél joven militante, fundador del movimiento de Liberación. “Basta de ficción” se dijo; tomó una cámara digital y salió a la calle: "entre varios proyectos, tenía la idea de volver a hacer un gran testimonio sobre la Argentina, de filmar una suerte de continuación de La hora de los hornos. Pero era algo difuso, en medio de los chatos años de la Alianza"6, confiesa.
Esas imágenes tomadas durante la caída de De La Rúa conformaron lo que hoy es Memoria del saqueo, estrenada en el 2004, que junto a La dignidad de los nadies y Argentina Latente conforman una saga de documentales reflexivos y con neta vocación pedagógica. Pino destacó: “el público quiere y necesita comprender lo que pasa en el mundo que lo rodea. El filme es un acelerador de cuestiones que no se debaten por temor. Ninguna imagen, por rica que sea en sí misma, puede dar toda la información de lo que está pasando. Al recolocar las imágenes en su contexto real y dotarlas de toda su información, toman otro significado"7.
En La dignidad de los nadies (2005) hay historias y testimonios conmovedores de la resistencia social en la Argentina frente al desempleo y el hambre. El director continúa con la misma ética que en Memoria… (voz en off primera persona, tono sentencioso y frontal, música elocuente y protagonista), pero cede el film a estos personajes anónimos que sufren la crisis, a los “nadies”.
Solanas divide el documental en capítulos y emplea como introducción para cada uno de ellos coplas gauchescas que remiten a Los hijos de Fierro. También utiliza carteles en blanco y negro, placas contundentes y un montaje muy similar al de La hora...
En el 2007 estrena Argentina Latente, el film más optimista y esperanzador de toda la trilogía. Hugo Fernando Sánchez asegura: “si La hora... era claramente un film que abrevaba en el final de los convulsionados sesenta, si Memorias del saqueo hacía un recuento de las políticas liberales, desde el comienzo de la última dictadura hasta la caída de Fernando de la Rúa, y La dignidad de los nadies contaba los caídos, los que se habían quedado afuera en el feroz esquema del sálvese quien pueda de los noventa, aquí, con Argentina latente, hay un mensaje esperanzador de alguien que ve signos de recuperación”8.
La saga de documentales no terminará con Argentina…: actualmente está en postproducción Los hombres que están solos y esperan, un film que pone la lupa sobre los servicios públicos, en particular los trenes, y La Tierra Sublevada, que hablará sobre el saqueo de los recursos naturales en nuestro país.

Lo de ayer, lo de hoy, lo de siempre

Definitivamente el patrón ético y estético que maneja el Pino de hoy encuentra su esencia en La hora… (con algunos pequeños cambios que encuentran su justificación debido al contexto histórico y al avance de la tecnología). El director asegura: “quería continuar la búsqueda del filme-ensayo, histórico-ideológico, que ya había trabajado en mi primera película "La hora de los hornos". La división en secuencias o capítulos, así como el uso del negro de títulos y grafismos que favorecían la unidad formal de la obra. (...) El uso expresivo de los títulos remarcando las ideas; el apoyo de efectos sonoros; la banda musical del talentoso Gerardo Gandini con leit motifs recurrentes que ligan temas y secuencias; los travellings cadenciosos en grandes planos generales; y el uso de ópticas gran angulares, son otros de elementos que dan unidad estética a la obra"9.
En la trilogía de documentales Pino pone su voz al relato, sombría y directa, para dar mayor contundencia a lo que piensa, y es que, a diferencia de La hora… esta vez cuenta un período de la historia que vivió y denunció: la corrupción de la época menemista y las políticas neoliberales. Jorge Bernárdez destaca: “lo que en el Solanas de los setenta era búsqueda de un debate de las bases (de hecho, algunas de las cosas que hizo en esa época estaban preparadas para prender las luces y debatir lo que se estaba viendo), hoy ha devenido en lección de maestro de escuela con tono sentencioso. La duda revolucionaria dio paso al didactismo"10.
En el cine de Solanas no hay sucesión de imágenes sino emoción, reflexión y pausa. No busca el entretenimiento o la acción, sino que tiene el objetivo de mostrar algo más, de conectarse profundamente con los temas que hacen al país que tenemos hoy. Denuncia, analiza, relaciona, da voz a los silenciados y hasta plantea soluciones. Como él mismo afirma: “mis películas tienen vocación histórica y vocación didáctica. Pero al mismo tiempo, no me he olvidado de hacer cine, trato que como película sea agradable, grata, esté bien hecha, impacte estéticamente al espectador (...) Son películas en las que la música juega mucho. El lenguaje es siempre un instrumento estético, de lo contrario, no existiría la poesía. (…) Mi cine no es estetizante, como dicen algunos. Está bien escrito” 11.

Por Josefina Pagani





1 Entrevista realizada por Juan José Olivares. En http://www.jornada.unam.mx/2008/03/13/index.php?section=espectaculos&article=a12n1esp [16/07/2008].

2 En http://www.elsuplemento.com/cms/content/view/1661/44/ [14/07/2008].

3 Entrevista realizada por Jairo Straccia, “Una estética de la carencia”. En http://www.segundoenfoque.com.ar/estetica_carencia.htm [16/07/2008].

4 Sitio Oficial de Pino Solanas. En http://www.pinosolanas.com/la_mirada_otros_info.htm [16/07/2008].

5 Entrevista realizada por Miguel Frías. 15 de julio de 2002. En http://forums.iagora.com/posts.html::message_id=115954 [16/07/2008].

6 Ibidem.

7 En http://www.comohacercine.com/articulo.php?id_art=1111&id_cat=2 [16/07/2008].

8 Hugo Fernando Sánchez. En http://www.subjetiva.com.ar/view_article.php?id=1276 [16/07/2008].

9 En http://www.comohacercine.com/articulo.php?id_art=1111&id_cat=2 [16/07/2008.]

10 Jorge Bernardez. En http://www.subjetiva.com.ar/view_article.php?id=546 [16/07/2008].

11 Entrevista realizada por Héctor R. Carignano. En http://www.pensarelpais.com.ar/paginaspensar/solanas.html [16/07/2008].

Próxima Nota:

Crítica de críticas




Crítica de críticas

¿Qué piensan los medios acerca de las películas de “Pino” Solanas?
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Con opiniones a favor y en contra, no sólo de su persona, sino hacia sus documentales, "Memoria del Saqueo” (2004), “La dignidad de los nadies” (2005), y “Argentina latente” (2007), los distintos medios de comunicación, especialmente los diarios más destacados del país, como Clarín, La Nación y Página 12, critican la forma densa de narración que tienen sus películas, principalmente, pero destacan la observación e implicancia en la realidad social que utiliza Fernando “Pino” Solanas, a la hora de contar a través de sus films.
Cada uno de sus documentales esta lleno de crudeza, reflexión, realidad imperante y critica hacia un gobierno ausente, especialmente el de Carlos Menem y la ultima dictadura militar del 76, cuyas decisiones trajo consigo consecuencias tan graves como lo son la pobreza, la deuda externa, la desocupación, el hambre y la desnutrición. Estos datos son destacados por los periodistas que opinan acerca de las películas de Solanas, y destacan la importancia de nombrar con todas las letras a los responsables de la crisis que hace años esta sufriendo Argentina, como por ejemplo los ex presidentes De la Rúa y Duhalde y el ex ministro Domingo Cavallo.
Sin embargo, el diario Clarín lo critica, especificando sus comentarios en cuanto a “Memoria del saqueo”, a que es “su forma” de ver lo hechos, como dejando en claro que no tiene o que no es la absoluta verdad, lo que realmente pasó, y que si bien las imágenes que plasma son tan valederas como las que mostró en “La hora de los hornos”(hace 40 años atrás), no son más que una recontextualizacion de lo que se vió anteriormente en programas periodísticos del canal América.
Algo parecido comenta La Nación que si bien destaca el valor testimonial y artístico que posee el documental, también critica a “Pino” por su ideología (de izquierda, según ellos), diciendo que no tiene empatia por el mismo, debido a su pensamiento especialmente relacionado con lo político, pero recomendando de todos modos sus films.

Por su parte, Pagina 12, que expresa más que elogios hacia el director, destacando su constante ambición y pensamiento siempre coherente, comenta que es para resaltar la captación de imágenes, que hablan por si solas, la comparación e ironía constante en cuanto a lo que esta filmando y el poder de síntesis, mas que nada histórica que logra plasmar en dos horas.

Es evidente que la editorial de cada diario, que es conocida por los lectores de cada uno de los mismos (Pagina 12 con un pensamiento de izquierda y La Nación con uno de derecha, por describirlo de algún modo) juega en contra a la hora de expresar lo que ellos piensan, sea auténtico o no, ya que si bien estos periodistas intentan ser objetivos cuando critican a Solanas, surge en cada párrafo una sensación de que constantemente está la obligación de comentar “lo que se debe”, sabiendo los lectores, como quien le esta escribiendo, la ideología de cada uno de
estos periódicos.
Además las criticas que Clarín y La Nación (especialmente) hacen a estos documentales, se encargan de aclarar todo el tiempo, que en los mismos, Solanas se aproxima más al “discurso de un dirigente en la tribuna”, debido a la imposición de su mirada personal, intentando mostrar todo el tiempo la dura realidad de aquellos que pareciera que no tienen ni voz ni voto; y que sus películas no realizan mayores descubrimientos que los ya vistos en la televisión.

Pero a pesar de que difieren en su inmediatez y desprolijidad, que según ellos, le caracteriza, también guardan un lugar entre sus líneas para elogiar su elocuencia y la gran preponderancia que tienen las imágenes que logra captar con su pequeña cámara y que ejemplifican más que su propia voz en off.

Sin duda que la contracara de estas criticas es la opinión de el diario Pagina 12, que se encarga de reivindicar a un “Pino Solanas”, destacándolo en cuanto a su “renovado espíritu lúdico” y su constante demostración de que le importa mostrar lo pequeño, lo que “molesta”decir, para así denunciar sin pelos en la lengua; además exalta a “La dignidad de los nadies” describiéndolo como “un poema telúrico y como testimonio de que no todo está perdido”.
De todos modos, no solo el periodista sino también este medio, defienden y comparten la ideología, los pensamientos y las críticas que este director manifiesta en cada una de sus realizaciones; ya que en los últimos gobiernos democráticos que surgieron después de la dictadura de 1976, no hicieron otra cosa más que quejarse y denunciar las políticas neoliberales, de especialmente Carlos Menem, que derivaron en una crisis cada vez más profunda, basada en la desocupación, pobreza y marginalidad.
En todos estos ejemplos se puede notar la presencia de un contexto no solo social, sino también político, económico y sobre todo ideológico, que influye en la mirada que cada uno de los periodistas intenta hacer a cerca de Fernando “Pino” Solanas, pero sea a favor o en contra de su persona y de sus producciones, es para destacar que todo lo que hace no pasa desapercibido, sino que genera controversias, dichos, comentarios, amores y desamores, hacia un director que con su trayectoria(de más de 40 años), pensamientos, políticas(no solo a través de sus películas sino en cuanto a su militancia y postulación presidencial) y forma de vivir, demuestra que no le tiene miedo a nada ni a nadie, y que a pesar de las derrotas, se puede seguir constante, esperando un futuro mejor que anhela plasmar.


Por María Eugenia Aguilar