Entre el Cine y la Política

La Bisagra del Cine funcionará como articulación entre el lenguaje cinematográfico y el discurso político. Intentaremos identificar qué ética y estética maneja cada realizador, para descubrir cuál es su concepción ideológica y cómo la presenta en cada una de sus obras.
Pretenderemos así, que el espectador pueda captar, a través de los aportes críticos publicados en el blog, ese nexo o bisagra entre el arte audiovisual y el mecanismo de difusión política.

viernes, 18 de julio de 2008

Crítica "Memoria del saqueo"

Solanas: director y leitmotiv
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El eco del viento y la pantalla en negro se disipan y, en una transición casi imperceptible, los violines de la música compuesta por Gerardo Gandini dan comienzo al relato. Como si alguien levantara la mirada y girara en círculos lentamente, una secuencia en contrapicada descubre imponentes edificios que copan los resquicios de luminosidad, en un cielo que atardece. Sin aviso y en cuestión de segundos, la imagen se interrumpe: ahora una niña sentada en el suelo, rodea con sus pies descalzos un plato de comida. Con no más de cuatro años de edad la pequeña se da vuelta hacia la cámara y sonríe. El primer plano se acerca y enfoca por completo su rostro para luego volver a los edificios metros arriba.
Así comienza “Memoria del saqueo”, el primer largometraje de Fernando "Pino" Solanas que inicia, en el 2004, un ciclo de cinco documentales que narran el contexto social, económico y político de la Argentina en la última década.
“¿Qué había pasado en la Argentina? ¿Cómo era posible que en una tierra tan rica se sufriera tanta hambre?”, ya en el comienzo, aparece la tesis central que guía su película, Solanas le pregunta al espectador y se responde en voz alta: “El país había sido devastado por un nuevo tipo de agresión. Ejecutada en paz y democracia una violencia cotidiana y silenciosa dejaba más víctimas sociales, más emigrados y muertos que los terrorismos de Estado y la Guerra de Malvinas”.
Lo que el director cuestiona en el film, como lo hizo en las manifestaciones de las que participó, es la lógica misma de la globalización, el modelo neoliberal inaugurado por la dictadura y seguido por los gobiernos democráticos de Carlos Ménem y Fernando De la Rúa. Así, en líneas generales, el argumento da cuenta de los hechos que derivaron en la crisis argentina del 2001 y retrata cronológicamente los consecuentes problemas nacionales y cotidianos.
”El film está concebido como un viaje, un permanente deambular por la realidad del país”1, “es mi manera de contribuir a la tarea plural de una refundación democrática de la Argentina y al debate que en el mundo se desarrolla frente a la globalización deshumanizada, con la certeza de que "otro mundo es posible"2, resume su realizador. En este sentido, la representación simbólica de la realidad que hace Pino Solanas si bien se basa en acontecimientos objetivos con investigaciones de profesionales como Alcira Argumedo, está construida ética y estéticamente desde su subjetividad política con una intencionalidad aparente.
Pino evidencia su postura con el uso de imágenes naturales y elocuentes como dos cartoneros pasando junto a camión de recaudación estacionado frente a un banco, o sino con la compaginación de tomas individuales: al recorrido por estantes repletos de legajos encajonados, le sigue un Congreso vacío para culminar con la toma de un niño en un basural haciendo un doble “fuck you” que va directo a la cámara.

Amo y señor

Lo que sucede en “Memoria del saqueo” es que la participación de Solanas va más allá de la influencia que le toca como guionista, director y realizador del documental. En este caso, es su figura la que aparece como el testimonio central que ordena el resto del material y que sirve a los fines de explicar y reforzar su propia hipótesis de trabajo. “Mi memoria del saqueo se fue gestando, sin darme cuenta, en aquellos días posteriores al 20 de diciembre del 2001. Yo fui uno de los tantos miles de argentinos que al ver la represión feroz que se había desatado en Plaza de Mayo, me largué a participar de estos acontecimientos. Fui con mis hijos y por supuesto con la cámara, sin saber que esos hechos iban a estar en la génesis de lo que fue luego `Memoria del saqueo´”3, explica el autor.
La participación activa y real que tuvo en los acontecimientos que narra, quizás sea uno de los motivos que lo llevan a mostrarse directamente en su película no sólo incluyéndose como parte del pueblo argentino que defiende, sino también como relator de la voz en off e incluso como personaje dentro de las mismas imágenes. En este sentido, el film representa además de un trabajo explicativo que acerca al espectador la magnitud de esos acontecimientos, una forma extensiva de participación y protesta propia del autor.
“Otras voces opositoras al despojo de la petrolera fueron amenazadas o agredidas. En mayo del ´91 por ratificar ante la justicia las denuncias contra Menem y el remate de YPF, fui víctima de un atentado con seis tiros en las piernas”, narra el director en el largometraje. Mostrar imágenes suyas dentro de una ambulancia y caminando con muletas para seguir con un material de archivo donde él hacía declaraciones públicas en los medios en contra del gobierno, sirven como un testimonio (propio) más que se suma para reforzar su postura.
La presencia de Solanas emerge incluso en lo más básico, como es la forma de registro. Cadenciosa y objetiva, las tomas gran angulares de la steady-cam al hombro de Alejandro Hortigueira recorren los vacíos espacios de poder. Se trata de pasillos con alfombras rojas, salones suntuosos decorados con arañas, estatuillas y amplios escritorios de roble, pertenecientes a bancos, al Ministerio de economía, la Casa Rosada, el Congreso y la Corte Suprema de Justicia.
Irónica forma de mostrar la indiferencia y el letargo que subyace en la formalidad de las instituciones, frente el caos social tomado por la cámara digital de Solanas que, pequeña y subjetiva, se inmiscuye en la intimidad de los hechos y la gente. El director está constantemente dentro del documental formando parte de los momentos que filma, captando los climas de mayor tensión unas veces y la humanidad de las personas otras. Con esta forma de registro, las cámaras como extensión de su pensamiento, refuerzan la distancia entre los dos bandos, Mafiocracia y pueblo, que Pino contrapone en el film.

Realidad y romanticismo


A pesar de que “Memoria del Saqueo”, es un film que hace protagónicos sobre todo el reclamo y la lucha de un amplio sector de la sociedad argentina, menciona también al desempleo como sinónimo de pobreza para ratificar la visión negativa del modelo neoliberal. Si bien “La dignidad de los nadies”, como segundo documental del ciclo, ahonda fundamentalmente en esta problemática, aquí también el desempleo es reconstruido, en términos generales, con sus más graves ejemplos.
El desempleado en la representación de Solanas se identifica mayormente con los hombres que se encuentran por debajo de la línea de pobreza, y que como indigentes no cuentan con ingresos suficientes para alimentarse y muchos de ellos ni siquiera tienen hogar. Así, el concepto de desempleo en este film, se vincula a tres ideas principales: exclusión, hambre y muerte.
El modo en que se desenvuelve el argumento aduce esta situación de privación e impotencia como un factor generado por la falta de oportunidades, no de actitud o destreza. La idea en cuestión se refuerza con la connotación del título, el "saqueo" concebido como la acción de apoderarse de algo que no es propio, y coloca en una situación de indefensión a quienes lo padecen. Esto se hace evidente con las tomas, en un primerísimo primer plano, de un niño entubado por desnutrición en un hospital público y de un velorio, también de un menor, con el féretro abierto y sus padres llorándolo rodeados de flores y santos.
Si bien este recurso es cuestionable desde el punto de vista moral, aquí Solanas recurre a una las estrategias de la televisión actual como si tuviera la intención de despertar la acción y reflexión en el espectador común, que a pesar de estar al tanto de la penosa situación argentina, difícilmente presencie estas imágenes en su vida diaria.
Pino es quien trae a la memoria los saqueos y señala a quienes fueran los responsables. La dirigencia política y los poderosos grupos económicos, incluidos los organismos financieros internacionales, están consignados dentro de lo que el autor denomina “Mafiocracia”. En este punto, llama la atención la ausencia de entrevistas a los personajes que cuestiona.
La diferenciación entre lo correcto y lo incorrecto, según de quién se trate, por momentos recae en la idealización o demonización de los testimonios. La combinación de elementos en ambientes desnaturalizados junto con la exaltación de algunos de sus rasgos, hace que se pierda el protagonismo de los hechos reales en momentos en que prevalece la ficcionalización del relato, a la que se recurre fundamentalmente cuando se hace referencia a algún hecho o personaje oscuro. Los truenos y relámpagos seguidos por la bandada de cuervos dentro de la Corte Suprema de Justicia son algunos de los ejemplos.

“Primera victoria argentina contra la globalización”

Con el último de los subtítulos, comienza el fin de la película y se inaugura el ciclo de documentales de Fernando Pino Solanas. “Al terminar esta memoria quizás quede el sentimiento que la realidad no puede cambiarse (…) pero la realidad fue distinta, ni la dictadura, ni Menem, ni De la Rúa consolidaron sus proyectos. El modelo neoliberal terminó en una hecatombe. Sus responsables no pudieron vender todo lo que deseaban. Se los impidió otra historia: la de miles de luchas y movilizaciones de resistencia del movimiento social desarrollado durante la década”, la frase final del director termina por cerrar su punto de vista, explícito y sin tintes medios, contado desde los intereses del pueblo argentino.
En los últimos minutos, el climax se eleva. Mientras la pueblada autoconvocada en diciembre de 2001 lucha contra la represión policial, “Así está la cosa” del grupo de hip hop “Acitud María Marta” comienza a sonar: “en este plan siniestro configurado para fines apocalípticos ser insensibles es el requisito para nuestro exterminio, pero qué nos pasa que no nos despertamos, vamos”.
Así el ambiente emocional creado antes por la música instrumental de Gandini se vuelve más activo. A la renuncia de De la Rúa y su huída en el helicóptero presidencial comienza el clima carnavalesco y festivo de un verano caliente. En la última toma el pueblo baila, aplaude y sostiene la bandera de cuatrocientos metros que, desfiló frente al Congreso el 20 de septiembre del ´91 en la Marcha por la Soberanía, y que fue una iniciativa del propio Solanas.
De este modo culmina el broche final de la obra que termina por certificar, sea de manera directa o indirecta, la relevancia que cobra la figura de Pino presente a lo largo de todo el film. Así el cineasta no sólo se encarga de reflejar los motivos que se buscan representar en la obra en tanto director y realizador, sino que concentra en su propia persona el leitmotiv de Memoria.

Por Ariela Chelotti

1 Reportaje a Fernando Pino Solanas”, CHC (Cómo hacer cine). En: http://www.comohacercine.com/articulo.php?id_art=1111&id_cat=2

2 Fernando Pino Solanas, “Memoria del Saqueo 2004”, Página oficial, “Carta a los espectadores”. En: http://www.pinosolanas.com/memoria_info.htm

3 Pino Solanas, “Memoria contra el olvido”. En: http://www.encuentro.gov.ar/MiniSite.aspx?id=76
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1 comentario:

Anónimo dijo...

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